El surgimiento de la notación gráfica no fue solo resultado de una necesidad técnica, sino también un reflejo de la interacción interdisciplinaria en el arte del siglo XX. Durante este período, las fronteras entre la música, la pintura, la escultura y el arte escénico se difuminaron cada vez más; los compositores se vieron influenciados por los enfoques abstractos, aleatorios y procesuales de las artes visuales. Las partituras gráficas, como producto tangible de esta interacción, abordaron la música como una forma de arte tanto auditiva como visual.