Seguro que te fuiste a la China porque te demoraste un montón.
¿Y tú qué hiciste todo este tiempo?
Yo me sentaba en la otra casolta y cuando pasaba un señor yo decía...
Seré mi papá, pero qué bien que no haya sido ninguno de ellos porque eran feos.
Te aseguro que nunca más me voy a alejar de ti, Pedrito.
¿Aquí está bien, no?
¿De qué se trata la película?
Yo no sé, pero dicen que es buenaza.
¿Y no es de terror?
Rosa, ¿por qué siempre quieres ver películas de terror?
A mí me encanta pasar miedo.
Pero diez centavos por qué. ¿Por qué no podíamos venir?
No pude.
Fue imposible pero pensaba mucho en ti preguntaba por ti sabía todas tus cosas
desde lejos con mi pensamiento y mi cariño siempre estaba a tu lado
no estuviste en muchos lados que yo quería que estuvieras
como?
Si, en las fiestas del colegio, en mi cumpleaños, en algún juego de fútbol cuando metí un gol
bueno pero ya estoy aquí y de ahora adelante en voy a acompañarte donde tú quieras
Ya verás a todos los sitios que vamos a ir Juntos, las cosas que vamos a hacer,
cómo te voy a comprar todo lo que te gusta, ¿verdad?
Lo que yo quiero es que estés contento, que seas feliz.
Yo estoy muy contento de que tú estés aquí, papá.
Bueno, jovencito. Vamos, ya es hora de dormir, así que tenés las buenas noches a tu papá.
Buenas noches, papá.
Hasta luego.
Vamos a la cama, véngase, niño.
¿En dónde?
¿En qué cama?
Mi amor, ¿cómo que en qué cama?
En la misma de siempre, allí en el cuarto conmigo.
Pero ahí va el.
Eh, no, no, Pedrito, mira...
¿Cómo vas a dormir con mi mamá?
Los papás y la mamá de mis amigos duermen juntos, en una misma cama.
No, no, Pedrito, mira, ya deja eso y vete a dormir, andá.
Pero mamá...
Vaya, vaya, vaya, vaya. Obviamente, vamos.
A dormir.
Pobrecito, ¿no?
Es que no entiende.
Rafa no quería que le dijera papá, el niño lo llamaba tío.
Bueno, es que Rafa dijo que ese nombre, bueno, te pertenece a ti.
No te preocupes, ya lo arreglaremos.
Si.
¿Ya te quieres acostar?
Bueno, puedes dormir en el cuarto de Mario. Bueno, él va a dormir aquí en el sofá.
Bueno, claro, es por una noche nada más, y así nos vamos acomodando.
No, no, no, mejor yo duermo en el sofá.
No, no, no, no, mira, tú no puedes dormir aquí.
Duerme allí, nada más.
De todas maneras, Mario salió con Rosa y seguro que él llega tarde.
Estos asientos son de lo más incómodo, ¿ah?
Fuiste tú el que se quiso sentar aquí.
Yo te dije que en el piso, en la sombra es más cómodo.
Ay, bueno, Rosa, si quieres nos cambiamos al piso, ¿ya?
Sí, ahí es más cómodo.
Vamonos.
¿A dónde?
¿No piensas a dónde ir?
Eres un mongo.
¿Qué opinas?
¿Estás viendo eso? Están locos.
Ay, qué vacilo. Oye, tengo sed. Voy por unas gaseosas.
No, no, no, deja.
Yo también tengo sed.
Mejor yo te las traigo, ¿ya?
. No, no, no, no.
¡Déjame!
¡Déjame!
¡Déjame!
¡Déjame!
¿Qué será lo que queríamos, abuela?
Yo no se, hija.
A mí la curiosidad me está matando.
Mira que traté de sacar algo a la hora del desayuno, pero no soltó nada.
No, ya sabes.
Oye, ¿dónde está tu hermano?
Bueno, bueno, fue al colegio a dejar al niño, pero ya no debe de tardar.
Bueno, ¿ustedes ya saben algo?
Nada.
Solamente nos dijo que nos juuntáramos para hablar.
Bueno, esto es como una junta de familia, ¿no?
De los milagros, con tal que no sea una mala noticia.
Ahí está, ahí está.
Bueno.
Bueno, ahora que el niño se fue al colegio y todos estamos más serenos, voy a darles una noticia.
Pero creo que es mejor que se sienten.
Bien, mi querida familia, quiero contarles que...
Soy rico.
Inmensamente rico.
Pero bueno, díganme algo, ¿no les alegra la noticia?
Pedro Luis, ¿qué clase de bromita es esta?
No, no es broma, es verdad.
No van a creerme, ¡somos ricos!
¿Qué es posible? ¿Ricos?
Pobrecito, se lo agradeceremos.
Vuelto loco en la cárcel.
No abuela, no abuela, no estoy loco.
Miren, aquí tienes un compañero.
Un pobre viejo italiano que decía que era millonario.
Lo llamaban así, el millonario, como burla.
Nadie le creía, se reían de él.
Pero era verdad.
No, no, no.
Yo lo trato con respeto.
Le di un poco de cariño.
Y al morir, me nombró su único heredero.
Sí esa es la historia.
Dios mío.
¿Y es mucho dinero?
Una enorme fortuna.
Tierras, propiedades, una cuenta bancaria.
¿Producto del robo, será?
No, no, pura mafia. Seguro por eso estaba preso, abuelo.
No, no, no. Todo ganado limpiamente.
Según me explicó su abogado, el señor Pascual era un comerciante honesto.
Pero con una gran habilidad para los negocios.
Su d