Lloré mucho al despertar esa mañana porque los extraño muchísimo a ambos. Pero lo que más me sorprendió fue que hacía años que no veía a mi tía en un sueño, y de repente los vi a los dos juntos. El cerebro humano podría ser lo más extraño del universo. O tal vez nuestros cerebros están evolucionando porque pensamos demasiado.